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sábado, 17 de mayo de 2014

EXPLICACION DE LA TABLA DE ESMERALDA

POR HORTELANO (HORTULANO)
 
NOTA PRELIMINAR 
Nos congratulamos en poder ofrecer a los lectores de SYMBOLOS la siguiente explicación a la Tabla de Esmeralda de Hermes Trismegisto. Sin duda, el contenido de este texto será de un extraordinario valor para quien se interese especialmente en los temas de la tradición hermético-alquímica, entre otras razones porque en la Tabla de Esmeralda se encierra lo esencial de la inmemorial ciencia de los Filósofos herméticos. A este respecto, es significativo que el nombre de Esmeralda recuerde la piedra de origen celeste con que fue tallada la copa del Grial, el cual es uno de los símbolos que designan el propio Conocimiento o Gnosis, al que también se refiere la "Piedra Filosofal" de los maestros alquimistas. Del autor de esta explicación, Hortelano, poco se sabe. En su obra La Hermandad Rosa Cruz el historiador A. E. Waite menciona a un tal Ortholanus, alquimista parisino del siglo XIV, autor de una Alquimia Práctica y de unos comentarios a la Tabla de Esmeralda. Asimismo, Julius Evola, en su libro La Tradición Hermética, cita a Ortulano y los Comentarios a la Tabla Esmeraldina, los cuales aparecen incluidos en la Bibliothèque des Philosophes Chimiques, recopilación de textos y autores alquímicos realizada por Salmon en el siglo XVIII. Pero quién estaba detrás del nombre de Hortelano continúa siendo un enigma, lo cual no es raro entre los adeptos del Arte Regia, que con frecuencia eran hombres que realizaban su trabajo interno en el secreto del anonimato y en el silencio, roto tan sólo por la publicación de obras que, como ésta, eran el resultado de sus propias reflexiones y experiencias en el camino del Conocimiento. La traducción del texto la hemos realizado a partir de una edición facsímil publicada hace algunos años por Ediciones Jobert, de París, dentro de su colección "Biblioteca Esotérica". Hemos incluido algunas notas a fin de acompañar la lectura con referencias a otros textos alquímicos, y complementándolos en lo posible con la simbólica universal, a la que ciertamente pertenecen. Francisco Ariza 
Daniel Stolcius, Viridarium Chymicum. 1624.
Daniel Stolcius, Viridarium chymicum
Francfort, 1624

 
LA TABLA DE ESMERALDA DE HERMES TRISMEGISTO, PADRE DE LOS FILOSOFOS
    En verdad, sin mentira y ciertamente: 
    Lo de abajo es como lo de arriba, y lo de arriba es como lo de abajo, para obrar los milagros de una sola cosa. 
    Así como todas las cosas han sido hechas, así proceden de uno, por la meditación de uno, también todas las cosas nacen de esta cosa única por adaptación. 
    Su padre es el Sol, y su madre la Luna, el Viento lo llevó en su vientre, y su nodriza es la Tierra. El padre de todo, el telesma del mundo, está aquí. Su fuerza o potencia es entera cuando se convierte y cambia en tierra. 
    Separa la Tierra del Fuego, lo sutil de lo espeso, dulcemente y con gran cuidado. Sube de la Tierra al Cielo, y de nuevo desciende a la Tierra, para recibir la fuerza de las cosas superiores e inferiores. 
    Por este medio tu poseerás la gloria de todo el mundo, y la oscuridad se alejará de ti. 
    Esta es la fuerza fuerte de toda fuerza, pues ella vencerá todo lo sutil, y penetrará todo lo sólido. 
    De esta manera ha sido creado el mundo. 
    Por ello, y de este modo, se obrarán aplicaciones prodigiosas, de las cuales el medio está aquí. 
    Por eso yo he sido llamado Hermes Trismegisto, pues poseo las tres partes de la Filosofía de todo el mundo. 
    Terminado y acabado está lo que he dicho de la obra del Sol.
PREFACIO
Alabanza, honor, gloria os sean dadas por siempre, ¡oh Señor Dios todopoderoso!, con vuestro amadísimo hijo, nuestro Salvador JESUCRISTO, único Dios verdadero y hombre perfecto, y el Espíritu Santo Consolador, Trinidad Santa que es el Dios único, os doy las gracias porque después de obtener el conocimiento de las cosas pasajeras de este mundo, nuestro enemigo, vos me lo habéis quitado gracias a vuestra gran misericordia, a fin de que no sea pervertido por las voluptuosidades engañosas. Y porque veo a muchos de los que trabajan en este Arte que no siguen el recto camino; yo os suplico ¡oh mi Señor, mi Dios!, que os plazca que pueda apartarme de este error por la ciencia que me habéis dado, mis muy queridos y bienamados; con el fin de que habiendo conocido la verdad, ellos puedan alabar vuestro Santo Nombre, que es eternamente bendito. 
Así, pues, yo, Hortelano, es decir Jardinero, así llamado a causa de los Jardines marítimos, indigno de ser llamado discípulo de Filosofía, movido por la amistad que profeso a mis muy queridos, deseo poner por escrito la declaración y explicación cierta de las palabras de Hermes, padre de los Filósofos, aunque ellas sean oscuras, y declarar sinceramente toda la práctica de la verdadera obra. Y ciertamente de nada sirve a los Filósofos querer ocultar la ciencia en sus escritos cuando la doctrina del Espíritu Santo opera. 
Portada facsímil del Tratado.
 
CAPITULO PRIMERO
El Arte de la Alquimia es verdadero y cierto
EL FILOSOFO dice: En verdad, a saber que el Arte de Alquimia ha sido dado Sin mentira ( 1 ); y dice esto para convencer a los que afirman que la Ciencia es mentirosa, es decir, falsa. Ciertamente, esto es, experimentado, porque todo lo que se experimenta es cierto ( 2 ). Es verdadero, porque el muy verdadero Sol es procreado por el Arte. 
El dice muy verdadero al superlativo, porque el Sol engendrado por este Arte supera a cualquier Sol natural en todas sus propiedades, tanto medicinales como otras. 
 
CAPITULO II
La Piedra debe dividirse en dos partes
A continuación él aborda la operación de la Piedra diciendo: Lo de abajo es como lo de arriba. Dice esto porque la Piedra está dividida en dos partes principales por el Magisterio; a saber, en la parte superior que sube hacia lo alto y en la parte inferior que permanece abajo, fija, clara. Y siempre estas dos partes se armonizan virtuosamente. Es por lo que dice, Y lo de arriba es como lo de abajo ( 3 ). Ciertamente esta división es necesaria. Para obrar los milagros de una sola cosa. Es decir, de la Piedra, porque la parte inferior es la Tierra, que es la nodriza, el fermento, y la parte superior es el Cielo, el cual vivifica toda la Piedra, la resucita ( 4 ). Es por lo que estando realizadas la separación y la conjunción ( 5 ), muchos milagros se producen en la obra secreta de la naturaleza. 
 
CAPITULO III
La Piedra tiene en sí los cuatro Elementos
Así como todas las cosas han sido hechas, así proceden de uno por la meditación de uno. El ofrece aquí un ejemplo diciendo: como todas las cosas han sido hechas, así son salidas de uno, a saber, de un globo confuso, o de una masa confusa, por la meditación, es decir, por el pensamiento-creación de uno, esto es, de Dios Todopoderoso. También todas las cosas nacen. Es decir, salen de esta cosa única, de una masa confusa, por adaptación, es decir por el mandamiento-milagro de Dios. También nuestra Piedra nace y sale de una masa confusa, conteniendo en sí todos los Elementos, la cual ha sido creada por Dios; por su milagro nuestra Piedra es extraída y nacida ( 6 ). 
 
CAPITULO IV
La Piedra tiene padre y madre, que son el Sol y la Luna
Como un animal que engendra naturalmente otros muchos animales semejantes a él, así el Sol artificialmente ( 7 ) engendra el Sol por la virtud de la multiplicación de la Piedra. Por ello es por lo que se dice, Su padre es el Sol, es decir el oro de los Filósofos. Y como ocurre en todas las generaciones naturales, debe haber un lugar propio para recibir las semillas, en conformidad con una parte semejante. Así es necesario que en esta generación artificial de la Piedra, el Sol tenga una materia que sea como una matriz propia para recibir su esperma ( 8 ), su tintura. Y esta es la plata de los Filósofos. He aquí porque se dice: La Luna es la madre. 
 
CAPITULO V
La conjunción de las partes es la concepción y la generación de la Piedra
Cuando estos dos se reciben el uno al otro en la conjunción de la Piedra, la Piedra se engendra en el vientre del viento, y es esto lo que él dice a continuación: El viento la lleva en su vientre. Es sabido que el viento es aire, y que el aire es vida, y la vida es el alma, de la que he dicho más arriba que vivifica toda la Piedra. De esta manera es necesario que el viento lleve toda la Piedra, y la devuelva, y que engendre el Magisterio. Por esto se dice que él debe recibir alimento de su nodriza, a saber, de la tierra. Por ello afirma el Filósofo: La tierra es su nodriza. Porque al igual que el niño sin el alimento que recibe de su nodriza jamás crecerá, así nuestra Piedra no será efectiva sin la fermentación de la tierra; y el fermento es llamado alimento ( 9 ). Así se engendra de un padre con la conjunción de su madre, la cosa, es decir, los hijos semejantes a los padres, los cuales, si no siguen la larga cocción, serán hechos semejantes a la madre, y retendrán el peso del padre ( 10 ). 
 
CAPITULO VI
La Piedra es perfecta si el alma es fijada en el cuerpo
A continuación él dice, el padre de todo, el telesma del mundo, está aquí, es decir, que en la obra de la Piedra hay una vía final. Y notad que el Filósofo llama a la operación el padre de todo, el telesma, es decir, de todo el secreto o tesoro, de todo el mundo, a saber de toda Piedra que se ha encontrado en este mundo. Está aquí. Como si dijera: He aquí, yo te la muestro. Después el Filósofo dice ¿quieres que te enseñe cuándo la fuerza de la Piedra es acabada y perfecta? Cuando se convierta y cambie en su tierra. Y por esto dice: su fuerza y potencia es entera, es decir perfecta y completa, cuando se convierte y cambia en tierra ( 11 ). Es decir, si el alma de la Piedra (de la que se ha hecho mención más arriba, que el alma es llamada viento, y aire, en la que está toda la vida y la fuerza de la Piedra) es convertida en tierra, y que ella se fija de tal forma que toda la substancia de la Piedra se una con su nodriza (que es la tierra) y que toda la Piedra se encuentre y convierta en fermento. Y así como durante la elaboración del pan, un poco de levadura fermenta una gran cantidad de pasta, de esta manera cambia toda la substancia de la pasta en fermento. También quiere el Filósofo que nuestra Piedra sea hasta tal punto fermentada que ella sirva de fermento a su propia multiplicación. 
 
CAPITULO VII
La mondificación de la Piedra
A continuación el Filósofo enseña cómo la Piedra se debe multiplicar. Pero antes efectúa la mondificación (la limpieza) de ésta y la separación de las partes, diciendo: Separa la Tierra del Fuego, lo espeso de lo sutil, dulcemente y con gran cuidado. Dulcemente, es decir, poco a poco ( 12 ), no violentamente, sino con espíritu e industria (con arte), con el excremento o estiércol filosofal ( 13 ). Separarás, es decir, disolverás; porque la disolución es la separación de las partes. La Tierra del Fuego, lo espeso de lo sutil, es decir la escoria y la inmundicia del fuego, del aire y del agua, y de toda substancia de la Piedra, de manera que ella permanezca entera y sin inmundicia ( 14 ). 
Manuscrito iluminado carolingio, s. IX
CAPITULO VIII
La parte no fija de la Piedra debe separar la parte fija y elevarla
Así preparada, la Piedra puede entonces multiplicarse. El prepara ahora la multiplicación y habla de la sencilla licuación o fusión que ésta posee gracias a su virtud de penetrar en los cuerpos duros, diciendo: Sube de la Tierra al Cielo, y de nuevo desciende a la Tierra ( 15 ). Aquí es necesario señalar que, aunque nuestra Piedra en su primera operación se divide en cuatro partes, que son los cuatro Elementos, sin embargo (y como se ha dicho anteriormente) hay dos partes principales en ella: una que sube hacia lo alto, llamada no fija o volátil, y otra que permanece fija abajo, llamada la tierra o fermento, como ya se dijo. Pero es necesario tener una gran cantidad de la parte no fija, donándola a la Piedra cuando ésta está muy limpia y sin inmundicia, haciéndolo tantas veces como sea necesario para el Magisterio, de tal manera que la Piedra, por la virtud del espíritu, sea llevada a lo alto, sublimándola y sutilizándola. Esto es lo que dice el Filósofo: Sube de la Tierra al Cielo. 
 
CAPITULO IX
La Piedra volátil de nuevo ha de ser fijada
Después de todo esto, es necesario encerar esta misma Piedra (ya exaltada y elevada, o sublimada) con el aceite que ha sido extraído de ella en la primera operación, el cual es llamado el agua de la Piedra. Y él la hace girar repetidamente sublimándola, hasta que por la virtud de la fermentación de la Tierra (con la Piedra elevada o sublimada) toda la Piedra por reiteración desciende del Cielo a la Tierra, permaneciendo fija e íntegra. Esto es lo que dice el Filósofo: y de nuevo desciende a la Tierra. De esta manera, Ella recibe la fuerza de las cosas superiores, al sublimarse, y de las inferiores al descender; es decir, que lo que es corporal será hecho espiritual en la sublimación, y lo espiritual será hecho corporal en el descenso ( 16 ). 
 
CAPITULO X
Utilidad del arte y eficacia de la Piedra
Por este medio tu poseerás la gloria de todo el mundo. Es decir, que por la Piedra ya compuesta, tu poseerás la gloria ( 17 ) de todo el mundo. Y la oscuridad se alejará de ti, es decir, toda pobreza y enfermedad. Esta es la fuerza fuerte de toda fuerza. Porque no hay comparación posible de las fuerzas de este mundo con la fuerza de esta Piedra: Pues ella vencerá todo lo sutil, y penetrará todo lo sólido. Vencerá, es decir, venciendo y dominando ella cambiará y convertirá al Mercurio vivo congelándolo, él que es sutil, y penetrará a los otros metales, que son cuerpos duros, sólidos y compactos. 
 
CAPITULO XI
El Magisterio imita la creación del Universo
EL FILOSOFO ofrece un ejemplo de la composición de la Piedra al decir: de esta manera el mundo ha sido creado ( 18 ), es decir que nuestra Piedra está hecha de la misma manera como el mundo ha sido creado. Porque las primeras cosas de todo el mundo, y todo lo que está en el mundo, primeramente fueron una masa confusa y un caos sin orden, tal y como más arriba se ha explicado. Y después, gracias al artificio del soberano Creador, esta masa confusa, habiendo sido admirablemente separada y rectificada, fue dividida en cuatro Elementos; y a causa de esta separación se hacen diversas y diferentes cosas. Asimismo, se pueden hacer diversas cosas por la producción y disposición de nuestra obra, y ello por la separación de los Elementos de diversos cuerpos. Por ello, y de este modo, se obrarán aplicaciones prodigiosas. Es decir, si tu separas los Elementos, se harán admirables composiciones propias de nuestra obra, en la composición de nuestra Piedra, por la conjunción de los Elementos rectificados. De las cuales, es decir de las cosas admirables propias a ésta, el medio, a saber el procedimiento, está aquí. 
 
CAPITULO XII
Declaración enigmática de la materia de la Piedra
Por eso yo he sido llamado Hermes Trismegisto, es decir, Mercurio tres veces grande. Después de que el Filósofo ha enseñado la composición de la Piedra, él muestra aquí veladamente de qué está hecha nuestra Piedra, nombrándose en primer lugar a sí mismo, con el fin de que los discípulos que alcancen esta ciencia recuerden siempre su nombre. No obstante, él señala de qué está hecha nuestra Piedra afirmando: Pues poseo las tres partes de la Filosofía de todo el mundo ( 19 ), porque todo lo que está en el mundo, teniendo materia y forma, está compuesto de los cuatro Elementos. Aunque en el mundo hay una infinidad de cosas, el Filósofo las divide y las reduce a tres partes; en la parte mineral, vegetal y animal, y de todas en conjunto o separadamente se obtiene la verdadera ciencia, en la operación del Sol, o composición de la Piedra. Y es por esto que él dice: pues poseo las tres partes de la Filosofía de todo el mundo, y las tres contenidas en la Piedra, a saber, en el Mercurio de los Filósofos. 
 
CAPITULO XIII
Por qué la Piedra es llamada perfecta
Esta Piedra es llamada perfecta porque ella posee en sí la naturaleza de las cosas minerales, vegetales y animales. Por eso es llamada triple, o dicho de otra manera tri-una; es decir triple y única, teniendo cuatro naturalezas, es decir los cuatro Elementos y tres colores, el negro, el blanco y el rojo. También es llamada el grano de trigo, el cual si no muere permanecerá solo; y si muere (como anteriormente se ha dicho, cuando se conjuga en la conjunción) produce mucho fruto, a saber, cuando las operaciones de las que hemos hablado son acabadas. ¡Oh Amigo Lector! si tú conoces la operación de la Piedra, yo te he dicho la verdad; y si tu no la conoces, yo no te he dicho nada. Terminado y acabado está lo que he dicho de la obra del Sol. Es decir, lo que se ha dicho de la operación de la Piedra de tres colores y cuatro naturalezas, que están en una cosa única, a saber en el Mercurio filosofal, está acabada y terminada. 
 
NOTAS 
1     La traducción que utiliza Hortelano es la versión latina, que en algunos párrafos es algo distinta -aunque sin variar el sentido- a la versión árabe, que es la utilizada normalmente en todas las traducciones de la Tabla Esmeraldina, y en las que se comienza así: "En verdad, ciertamente y sin duda...". La inclusión del término 'sin mentira' reafirma aún más si cabe lo verdadero y auténtico del Arte alquímico o Gran Obra, la certeza de su origen revelado y supra-humano, pues en realidad se trata de una ciencia sagrada, y hasta podríamos decir que, junto con la Astrología, constituye la ciencia sagrada por excelencia, ya que de ambas derivan todas las demás. (R) 
2     Todo el comentario de este primer capítulo se centra en lo sumamente importante que es para el alquimista experimentar en sí mismo las operaciones de la Gran Obra (que son las propias de todo proceso auténtico de ascesis y realización espiritual), pues no basta con que dichas operaciones se entiendan sólo a nivel teórico y mental, sino que han de hacerse efectivas en la práctica: han de ser vividas. La obra alquímica no es ajena al discurso de la existencia humana, sino que muy por el contrario constituye su paradigma, al mismo tiempo que un permanente recordatorio de lo que esa existencia es en lo esencial de sí misma. En este sentido, Titus Burckhardt señala que: " 'En verdad' se refiere a la esencia de lo revelado, y 'ciertamente y sin duda' a su experiencia subjetiva". (R) 
3     Esta fórmula hermética, que "Lo de abajo es como lo de arriba, y lo de arriba como lo de abajo...", ofrece la clave y la regla a seguir en todas las operaciones alquímicas, basadas en la certeza de que el cosmos constituye un todo ordenado y jerarquizado en distintos planos y niveles, los cuales se relacionan y vinculan entre sí gracias a las leyes de las analogías y las correspondencias simbólicas. Esto hace posible que "lo de abajo" (la Tierra o el hombre) se comunique y conozca "lo de arriba" (el Cielo), para lo que es necesario que en uno exista algo del otro, es decir, que vibren en una misma frecuencia de onda. Aquí aparece también otra máxima alquímica de suma importancia para el proceso de transmutación: "lo semejante atrae a lo semejante". O dicho de otra manera, ¿cómo podría alcanzarse el Conocimiento (la Piedra Filosofal) e identificarse con él, si éste no fuera inmanente a la propia realidad del mundo y de la vida? En este sentido, en casi todos los comentarios de Hortelano, la Tierra, el mundo de la naturaleza y el propio cuerpo humano, se consideran como los recipientes que recogen las emanaciones de los efluvios celestes, reflejando así las leyes del orden y la armonía universal. Como explica Julius Evola, en el cuerpo humano "se hallan los Tres, los Cuatro, los Siete y los Doce; Azufre, Mercurio y Sal; Tierra, Agua, Aire y Fuego; los Planetas; el Zodíaco... Arte hermético es iluminar de nuevo el sentido de las analogías, restableciendo la realidad de los contactos". (R) 
4     Alusión sin duda al "rocío celeste" vivificador, el cual simboliza el descenso de las energías (las ideas y arquetipos) espirituales en el seno de la individualidad humana, a la que transmutan revelándole su identidad con lo universal. En la iconografía alquímica es frecuente representar el cuerpo inerte del alquimista yaciendo en una tumba -imagen del athanor- o en el suelo (simbolizando la muerte iniciática), el cual cobra vida -resucita- gracias a las gotas de lluvia que sobre él descienden. (R) 
5     La separación y la conjunción no son otra cosa que la 'disolución' y la 'coagulación' -solve et coagula-, que se corresponden con las dos etapas o fases que determinan todo el proceso de transmutación. A una disolución corresponde la muerte a un plano (a una concepción del mundo y de nosotros mismos), y una coagulación: el nacimiento a otro. (R) 
6     Todo este capítulo alude directamente a la operación del Fiat Lux emanado del Logos o Palabra creadora, la que extrajo el orden -el cosmos- de las tinieblas del caos primigenio. Este caos es la propia substancia indiferenciada (la 'masa confusa' de que habla Hortelano) que contiene en estado potencial y latente todas las posibilidades de manifestación, ya sea de un mundo, de un ser, o de la manifestación universal en su conjunto, y que no se actualizarán en tanto no sean fecundadas (iluminadas) por la palabra del Espíritu. Los filósofos herméticos denominan a dicho caos "nuestro caos", simbolizado por la serpiente o dragón Uroboros, el cual vendría a ser una imagen de la "Materia de obra" o "Mercurio Filosofal" del que el alquimista (el artista), imitando el gesto cosmogónico del Dios creador, extraerá su propio ordenamiento interno. (R) 
7     Léase con el "Arte de la Alquimia". En este sentido, en el contexto alquímico y tradicional, la palabra 'artificio' procede de artifex, el que trabaja con arte, siendo el artifex o artesano por excelencia el propio Dios creador, también llamado Gran Arquitecto del Universo en las tradiciones occidentales de origen artesanal. (R) 
8     Alusión al Sol como el Logos spermatikós de los filósofos y alquimistas alejandrinos. El Sol -el oro filosofal- se asimila así al Espíritu del Mundo vivificador, en tanto que la Luna -la plata filosofal- simboliza el Alma del Mundo o matriz cósmica. En este sentido, en la Alquimia tántrica hindo-budista el Sol se corresponde con el dios Shiva, y la Luna con la Shakti (o potencia) del mismo, es decir con su Mujer. Se trata por tanto de la pareja arquetípica, del macho y de la hembra primordiales, de cuya unión o 'coito' perpetuo nacen todos los mundos, seres y cosas que constituyen la manifestación universal. En el hombre la unión del alma regenerada con su principio supra-individual (el espíritu) da lugar al andrógino, y al cual se refieren los alquimistas cuando hablan "de dos naturalezas y una sola esencia". (R) 
9     El fermento o alimento del Espíritu (de nuestro ser interno) es la propia fuerza, o voluntad de poder (esto es, el amor, entendido por lo más alto) que él mismo engendra al fecundar al alma o psiqué. Esto mismo tal vez tenga relación con lo que decía José de Maistre: "Goza la inteligencia con todo aquello que la revela". (R) 
10     El secreto de la obra reside en el equilibrio de las dos energías cósmicas que en la Alquimia reciben el nombre de azufre y mercurio, sometidas ambas a las influencias solares y lunares (y terrestres), respectivamente. La una es masculina y la otra femenina, y, como hemos señalado anteriormente, la conjunción o la adaptación mutua (representada por el 'casamiento alquímico' del Rey -el Sol- y de la Reina -la Luna-, seguido de una disolución y una muerte recíproca) genera el andrógino o rebis, esto es, el "Hijo de la Filosofía". (R) 
11     A la doble operación consistente en "fijar lo volátil y volatilizar lo fijo" aluden los textos alquímicos cuando dicen que el secreto de la obra consiste en "espiritualizar el cuerpo y corporeizar el espíritu", máxima que indica que cuando el influjo del Espíritu 'desciende' (promovido y atraído gracias al reiterado y prolongado proceso ritual de cocción, fermentación, destilación y sublimación llevado a cabo en el interior del athanor de la conciencia) éste 'fija' o 'coagula' todos los estados del ser, a los que actualiza haciéndolos permanentes. Dicha coagulación está sugerida por el propio cuerpo ('el cuerpo como realidad interna', al decir de Burckhardt), pues pese a su efímera existencia, éste constituye un todo acabado, un pequeño cosmos, motivo por el cual en los textos alquímicos siempre se le ha considerado como una imagen sensible y un símbolo vivo de la Piedra Filosofal. En el simbolismo constructivo (tan vinculado con la simbólica alquímica) La Piedra Filosofal es idéntica en cuanto a su significado a la "piedra angular" que corona todo el edificio, esto es, toda la 'obra'. Lo mismo podríamos decir de la "piedra cúbica en punta" del simbolismo masónico. Por otro lado, los alquimistas han dejado escrita esta otra sentencia plena de significado, y que guarda relación con lo que estamos diciendo: "Si declaramos espiritual nuestra materia, es verdad; si la declaramos corporal, no mentimos. Si la llamamos celeste, es su verdadero nombre. Si la denominamos terrestre, hablamos con propiedad". (R) 
12     Los alquimistas aconsejaban la virtud de la paciencia en todas las operaciones, añadiendo que "toda precipitación procede del diablo". (R) 
13     Los excrementos o estiércol son términos que designan la fase de la 'putrefacción' u 'obra al negro', durante la cual el alquimista muere a su condición profana para renacer a la vida nueva, simbolizada a su vez por la 'obra al blanco'. A esto mismo se refieren las palabras de San Pablo: "Sembrado en la corrupción resucitará en la Gloria". (R) 
14     Como podemos comprobar, todo el comentario a este capítulo gira alrededor de la necesaria e imprescindible rectificación o limpieza contenida en los distintos elementos: tierra, agua, aire y fuego, los cuales, siendo cuatro estados de la materia física, y progrediendo del más denso al más sutil, simbolizan otros tantos estados del alma. El resultado de la rectificación es la obtención de la Piedra Filosofal, tal y como queda indicado en el acróstico alquímico V.I.T.R.I.O.L., "Visita (o desciende) al Interior de la Tierra (de ti mismo) y Rectificando Encontrarás la Piedra Oculta". Precisamente, la Piedra Oculta se identifica también con la "quintaesencia", simbolizada por el éter, del cual surgen los diferentes elementos por adaptación en un movimiento centrífugo y expansivo, del 'interior' al 'exterior', y a ella retornan cuando han cumplido su ciclo de manifestación en un movimiento centrípeto y concentrativo (coagulador), o del 'exterior' al 'interior'. En realidad, con todo esto lo que se quiere decir es que la Piedra Filosofal -la quintaesencia- estaba ya al comienzo y al final de todo el proceso, y que la idea de una elaboración, de una búsqueda, y una obtención de la misma tendría que ver más con el hecho de 'despertar' la memoria y recordar (en el sentido de la 'reminiscencia' platónica) lo que uno mismo y las cosas son y siempre han sido. En este sentido, un texto alquímico asegura: "He aquí que os declaro lo que es desconocido: la Obra está con vosotros y en vosotros: si la halláis en vosotros, donde está continuamente (el subrayado es nuestro), la poseeréis también siempre, allí donde vosotros estéis". A esto se refiere igualmente la expresión de la Tabla de Esmeralda: "El padre de todo, el Telesma del mundo, está aquí". (R) 
15     Referencia al hombre regenerado por el Arte como el intermediario entre el Cielo y la Tierra. Ubicado en el centro de sí mismo, es decir, habiendo recuperado el estado andrógino, el alquimista, como el chamán, asciende y desciende por la escala de los mundos, pues como decía Pernety "el hombre (regenerado) participa de las virtudes y propiedades de todos los seres". El conoce las cosas del mundo superior y del mundo inferior, ya que su naturaleza andrógina participa de los dos, de ahí que como intermediario entre uno y otro establezca su mutua comunicación. Pero en 'Sí mismo', esta distinción entre superior e inferior, como cualquier otra distinción, desaparece para dar lugar a la Unidad del Todo. "Uno el Todo" decían los maestros herméticos, lo que metafísicamente (es decir esencialmente) significa que el Ser -la Unidad- y su manifestación -el Todo- son una 'sola y misma cosa'. (R) 
16     Ver capítulo VI y nota 11. (R) 
17     En vez de 'gloria' en la versión común aparece la palabra 'luz', pero el significado viene a ser el mismo en ambos casos. Se trata de la Luz del Espíritu, de su Inteligencia creadora, que es "la luz verdadera que, viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre", como se dice en el prólogo del Evangelio de San Juan. "Poseerás la gloria, o la luz, de todo el mundo", vendría a significar que el Conocimiento se habrá realizado de manera efectiva en él (es decir, que el hombre, restituido a su verdadera identidad, es ese mismo Conocimiento), alejándose "toda oscuridad y tinieblas". (R) 
18     La traducción árabe es quizá más clara y completa a este respecto, pues en lugar de "así el mundo ha sido creado", se dice: "Por tanto, el mundo pequeño está hecho a semejanza del grande". Vuelve a aparecer aquí la analogía entre lo de "arriba y lo de abajo", entre el macro y el microcosmos, el universo y el hombre. (R) 
19     Las "tres partes de la Filosofía (Sabiduría) de todo el mundo" alude sin duda alguna al conocimiento de los tres mundos, la Tierra, el Mundo Intermedio y el Cielo, los que conforman la estructura cósmica. Estos tres mundos se relacionan con las tres fases principales de la Gran Obra, simbolizadas por los tres colores alquímicos: el negro, el blanco y el rojo. La cuarta parte restante sería el dominio de lo inmanifestado, de lo supra-cósmico y lo innombrable. Por otro lado, en este comentario aparece claramente la función que Hermes Trismegisto se atribuía a sí mismo, y que servirá de modelo ejemplar a sus sucesores, los cuales, como Hortelano, han sido los transmisores y los mensajeros de la Filosofía y la Cosmogonía Perennes, expresadas tras el lenguaje velado, y revelador, de los símbolos hermético-alquímicos. (R) 
 
Bibliografía: 
    Titus Burckhardt, Alquimia. 
    Julius Evola, La Tradición Hermética. 
    René Guénon, Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada. 
     
 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

LA SIMBOLICA HERMETICO-ALQUIMICA

JULIO PERADEJORDI
Dos de las preocupaciones mayores que han obsesionado al hombre desde que el mundo es mundo, son la de la inteligencia y la de la riqueza. Dicho de otro modo, por una suerte de derivación del instinto de autoconservación, ha deseado entender cuál era su papel en esta vida y ha querido poseer, controlar, dominar su entorno. Al menos este es el punto de vista, el ángulo bajo el cual se ha querido explicar casi siempre la génesis de la Alquimia. Sin embargo, existe otro punto de vista, menos exterior, menos científico, pero acaso más poético; y como la Alquimia es, al menos para nosotros, el Gran Arte de los Poetas, recurriremos a este punto de vista a la hora de efectuar el análisis de algunos de los símbolos que nos proponemos abordar. Se trata ni más ni menos que del mito bíblico de la Caída que, sin embargo, no podemos disociar de su contrapartida gloriosa: la Redención. Dicho con otro lenguaje, es la destrucción del Templo y su reconstrucción. A propósito de ello podemos leer (Mt. XXVI-61): "Puedo destruir este Templo y reconstruirlo en tres días". Tres días que aluden sin duda a los tres grandes pasos de la obra, simbolizados por los tres colores negro, blanco y rojo. Más adelante volveremos a tocar el simbolismo del tres, tan importante en la ciencia hermética.
La inteligencia de la relación, misteriosa y secreta, entre las cosas del Cielo y las de la Tierra, entre las estaciones, las estrellas, la luna y los planetas y los múltiples aspectos de su propia vida, por una parte, y el deseo de obtener poder -leamos 'oro'- rápida y fácilmente, por otra, pueden ciertamente hallarse en la base de lo que se ha llamado `alquimia', y sin duda así fue y es con muchos presuntos alquimistas.
Decimos 'presuntos' exprofeso porque tras el estudio de los textos, cuando se ha podido profundizar un mínimo en el tema, cuando se ha llegado a una cierta familiaridad con sus teorías y símbolos, cuando "suavemente y con gran industria" has ido impregnándote de su lenguaje y de su esencia, acaba por resultar evidente que la Alquimia no tiene nada o casi nada que ver con todo eso.
"El oro es la inmortalidad" afirma un famoso aforismo de los Brâhmana1y tanto para los hindúes como para nuestros alquimistas medievales, el oro es algo así como la `luz mineral' o la 'luz coagulada'.
Si recordamos que para los antiguos egipcios la carne de los inmortales, de los dioses e incluso del faraón era de oro, acaso nos planteemos la, al menos, posibilidad de que quizás el oro que buscaban los alquimistas no era al fin de cuentas el metal que conocemos por este nombre.2
Existe, tanto para el mago como para el alquimista una relación evidente entre la luz y el oro, entre el astro-rey y el preciado metal. Están en la misma 'signatura'3. Para designar la luz solar, Píndaro hablaba del 'poder dorado del sol'4 y muchos de los poetas de la antigüedad expresan lo mismo con imágenes parecidas.
Los egipcios, en quienes según los mismos alquimistas hay que ver a los precursores de la ciencia hermética, opinaban que hay en los rayos solares un fluido vivifico, dador de la inmortalidad. Serán sin embargo los alquimistas medievales quienes declararán más abiertamente que dicho fluido debe ser captado y su estado volátil fijado o 'coagulado' para poder ser aprovechado. Como podremos apreciar a continuación, todos o casi todos los símbolos fundamentales de la Ciencia Hermética aludirán a esta misteriosa fijación.
Alquimistas trabajando en la Obra
 Philip Ulstadt, De Secretis Naturae 1544.
Y volviendo al tema del oro, señalemos que para los alquimistas había oro y oro. No sin razón Juan Bautista Beckeri, que no hay que confundir con Daniel Beckeri, autor de una farmacopea espagírica, escribía en suPhysica Subterranea (1669): 
    "Los falsos alquimistas sólo buscan hacer oro; los verdaderos filósofos sólo desean la ciencia; los primeros sólo hacen tinturas, sofisticaciones, ineptitudes y los otros inquieren sobre el principio de las cosas".
En su Novum Lumen Chymicum,5 el Cosmopolita señalaba que la inmortalidad del hombre ha sido la causa principal por la cual los Filósofos han buscado esta Piedra". Partiendo, pues, de la hipótesis de que exista o haya existido la Piedra Filosofal, su principal aplicación era la de obtener el Elixir capaz de proporcionar a quien lo ingiere en las condiciones adecuadas la inmortalidad. Y esta inmortalidad dorada es la misma de la que nos hablaban los Brâhmana o los antiguos egipcios.
Y antes de entrar en el tema, recordemos que esa inmortalidad no debe ser vista como una prolongación indefinida de nuestro estado caído, con sus achaques, enfermedades y debilidades. La inmortalidad propugnada por los alquimistas es la restitución del estado divino del hombre, aquél que poseía antes de la Caída, su resurrección en el dorado mundo de luz, el Olam Habá de la cábala, que nuestros sabios autores del Siglo de Oro tradujeron por `mundo porvenir' o 'mundo venidero'.
De él, veremos, nos habla sutilmente la simbólica hermético-alquímica por lo que constituye, en el sentido más genuino de la palabra, la tradición de Occidente.
Designamos por 'simbólica hermético-alquímica' tanto el conjunto de símbolos derivados del Corpus Hermeticum atribuido al dios egipcio Toth que más tarde los griegos identificarían con su Hermes y los romanos con su Mercurio, como a los que nos han legado los alquimistas operativos o especulativos, de la Edad Media y del Renacimiento.
Según es tradición, Hermes Trismegisto era 'tres veces grande', escriba de los dioses y divinidad de la Sabiduría. Ello ha sido interpretado de muy diversas maneras. No es el momento ahora de detenemos excesivamente en este punto; señalemos únicamente la presencia del número tres, una verdadera constante en todo el simbolismo alquímico. Símbolo de la unión del Cielo y de la Tierra, de la trascendencia de la dualidad representada por el dos o por la oposición uno y dos,6 el tres se reencuentra en los tres colores básicos de la obra: el negro, el blanco y el rojo.
Si el rojo es, en cierto modo símbolo de lo dorado o de la luz, corresponde a la Encarnación gloriosa o al Cuerpo de resurrección; el blanco alude a la Albedo, purificación necesaria de la materia de la Gran Obra, simbolizada ésta por el negro. Por otra parte, y por ello decíamos que la simbólica hermético-alquímica podía constituir, en el sentido mas genuino de la palabra, la tradición de Occidente, el negro simboliza precisamente a ese Occidente del que ha de nacer el nuevo Oriente. Las tinieblas de las que nacerá la luz.
Mercurio es el escriba de los dioses y el mensajero entre el Cielo y la Tierra, lo cual le otorga su carácter trascendente. Divinidad de la Sabiduría lo es porque se ocupa de escribirla, y, sobre todo, porque la Sabiduría no es sino la unión del Cielo y de la Tierra.
Caduceo de Mercurio
Caduceo de Mercurio
(arte romano)
Al ir penetrando las creencias egipcias en el marco de la cultura griega, a través de varios autores entre los cuales cabe destacar a Plutarco de Queronea (su tratado Sobre Isis y Osiris ejerció una gran influencia sobre los alquimistas medievales), se atribuyó a Hermes-Toth toda una literatura escrita en griego, más o menos inspirada en las enseñanzas astrológico-mágicas egipcias. Otras enseñanzas ocultas, particularmente las referidas a las virtudes secretas de las piedras y de las plantas o las relativas a la regeneración del hombre se hallan también en este Corpus Hermeticum. Su difusión en la antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento fue enorme y no dudamos en afirmar que a partir del Corpus Hermeticum y de la famosaTabula Smaragdina o Tabla de Esmeralda, se desarrolló casi toda la simbología hermética y alquímica cuyos elementos principales nos proponemos exponer.
Algunos autores modernos7 señalan que, al hablar de tradición hermética no se trata "sólo de las doctrinas incluidas en los textos alejandrinos del Corpus Hermeticum". Y, ciertamente, en la formación de este simbolismo han contribuido otros elementos, en mayor o menor medida, procedentes del cristianismo, las sectas cristianas primitivas, la cábala hebraica y no pocos autores islámicos. Tendremos también, de pasada, que referimos a ellos.
Resulta cuando menos curioso que toda esta literatura, sumamente extensa, acabara cristalizando en lo que se ha llamado la tradición alquímica. Esto le otorga, querámoslo o no, una importancia que, al menos para nosotros, occidentales, la hace digna de que profundicemos en ella, intentando liberarnos de los prejuicios típicos que señalamos al principio de este trabajo.
No pocos han sido, ciertamente, los historiadores que han querido ver en la Alquimia una suerte de química en estado infantil y subdesarrollado, y en su simbolismo un lenguaje críptico o secreto, reservado a Iniciados', deliberadamente oscuro u oscurecido por temor al profano, siempre ansioso de 'robar sus secretos'.
Los trabajos de Evola, Faivre, Tristan, Van Lennep o Jung, por citar sólo a unos pocos autores modernos y conocidos, bastarían para disipar este error o, al menos para poner un poco las cosas en su lugar, si no lo hubieran hecho ya los mismos alquimistas.
Aunque la mayor parte de ellos hayan recurrido a un lenguaje manifiestamente químico, son ellos mismos quienes nos avisan de que nunca debemos tomar sus palabras "al pie de la letra":
    "Es sabido, escribe uno de ellos, que nuestro arte es un arte cabalístico, es decir que sólo puede ser revelado oralmente y que rebosa misterios... el que trate de explicar lo que han escrito los filósofos mediante el sentido ordinario y literal de las palabras, se encontrará encerrado en los meandros de un laberinto del que nunca podrá salir"8.
Otro excelente autor ya citado, el Cosmopolita9 escribía que: 
    "Los buenos autores, al principio de sus libros, ocultan esta ciencia".
Hay pues, debemos admitirlo, un intento deliberado de evitar que el no-iniciado, el profano, penetre en el palacio Cerrado del Rey, pero sin duda esta ocultación se debe a razones distintas de las que se le achacan. Se basa más en el respeto que en la envidia, más en el amor del símbolo, del misterio, del objeto de la búsqueda del alquimista, que en las ganas infantiles de ocultar sus hallazgos. Si los alquimistas no hubieran querido que nadie accediera a sus conocimientos no se hubieran escrito los casi cien mil libros que tratan de este Arte. Por otra parte, si en muchas ocasiones los textos nos parecen oscuros y complicados es porque a menudo no tenemos el bagaje intelectual y simbólico necesario para acercamos a ellos porque carecemos también de la luz interior imprescindible para iluminarlos y porque nos falta la simplicidad de espíritu que permite que su luz penetre en nosotros.
Una exposición racional de los símbolos, el estudio por métodos 'universitarios', puede resultar asaz estéril si éstos no logran que nos involucremos. Los símbolos utilizados por los antiguos alquimistas son algo así como variaciones sobre un mismo tema. Pertenecen a lo que Guénon llamaba "símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada", una ciencia distinta de la que se imparte en nuestras aulas.
El Caduceo, por ejemplo, que es el atributo hermético por excelencia, la vara de Hermes entrelazada con dos serpientes, nos evoca al mismo tiempo un simbolismo tan arquetípico como es el de la vara (recordemos la vara de Moisés -Ex. XVII, 5 y 6-, el bordón del peregrino de Santiago, o si queremos, los bastos de la baraja española), Y el del número tres (las dos serpientes y la vara), que como vimos se aplicaba a Hermes-Mercurio, el tres veces grande, y vuelve a aludir a la Gran Obra.
Una de las múltiples explicaciones que se han dado del símbolo del Caduceo es la que afirma que Mercurio hizo que se enroscaran en él dos serpientes que luchaban entre ellas. Se trata de nuevo de los dos principios, del Cielo y de la Tierra, de lo fijo y de lo volátil, y la vara no hace sino disolver lo fijo y fijar lo volátil uniéndolos.
Caduceus, de kerykeion, procede del verbo kerykeio, publicar, anunciar. Por otra parte, en astrología, Mercurio es el regente del signo de Géminis, el tercer signo zodiacal compuesto por dos hermanos gemelos (vemos de nuevo aquí al dos y al tres), signo al que pertenecen la palabra hablada y escrita, las publicaciones, etc...
Para los alquimistas el papel anunciador del Caduceo se debe a su asociación con la Estrella de los MagosEstrella, otro de los símbolos mas importantes de su acervo. La Estrella resulta de la conjunción de los triángulos del Agua y del Fuego (otro modo de hablar del cielo y de la Tierra o del Arriba y del Abajo), que muchos autores relacionan con la Estrella de los Reyes Magos,10 que les anunció y condujo hasta el nacimiento de Cristo, símbolo para ellos de la Piedra, el Lapis Philosophorum.11
También se ha relacionado al Caduceo con el Gallo, que nos anuncia el día, animal que los galos consagraban precisamente a Mercurio.
Si recordamos que en la antigüedad esta ave se inmolaba a Príapo y a Esculapio para obtener la curación de los enfermos, práctica que aún en nuestros días se realiza en ciertos ritos brasileños y haitianos, no nos extrañará que el caduceo sea el símbolo de médicos y farmacéuticos en varios países europeos.
Las correspondencias simbólicas entre el Caduceo y las tres columnas del árbol cabalístico ya han sido señaladas por diversos autores. Las columnas de Rigor y Misericordia corresponden a las dos serpientes. Son lo que se conoce en los Midrashim como "la buena inclinación" y la "mala inclinación" o si lo preferimos, "las buenas costumbres" y "las malas costumbres" de la simbólica franc-masónica, que no es en modo alguno opuesta a la alquímica.
La Columna central, llamada "de justicia" corresponde exactamente a la vara del Caduceo, que es la de la Libertad, una vez trascendidas las 'buenas' y las 'malas' inclinaciones. Es la vara que separa y que une (solve et coagula).
Otro de los atributos de Mercurio, no menos rico en contenido, es la lira. Para Cirlot,12 es un "símbolo de la unión armoniosa de las fuerzas cósmicas". Por otra parte, como símbolo de los poetas, la lira nos indica que el arte hermético es un arte poético y divino, de poeio, "yo hago".
Basándose en relatos mitológicos, el célebre antropólogo Jean Servier13considera la lira como "un altar simbólico que une el Cielo y la Tierra". La música, como la Palabra es el fruto de esta unión, de esta fecundación cósmica. No olvidemos tampoco la relación entre la voz (o la palabra) y el gallo. ¿No se llama gallo a un sonido desentonado?
Caduceo, serpientes y ave. Frobenius.
Caduceo de Mercurio con dos serpientes 
enroscadas enfrentándose y un ave en su cúspide.
Marca de Johann Froben, Basilea 1515.
El aspecto celeste de la lira lo podemos ver en sus siete cuerdas, que corresponden a los siete planetas o a los siete pasos de la Gran Obra o, en el caso de la lira de Timoteo de Mileto, de doce cuerdas, a los doce signos zodiacales o a las doce operaciones de la Gran Obra. El aspecto terrestre y receptivo hemos de verlo en su forma. El nacimiento de Mercurio tuvo lugar en una montaña porque, escribe Dom Pernety:14 "El mercurio filosófico nace siempre en las alturas". Después de nacer, Mercurio fue lavado con el agua recogida en tres fuentes (de nuevo el número tres) porque, afirma Pernety, "el Mercurio filosófico debe ser purgado y lavado tres veces en su propia agua" por lo que Miguel Maier escribe:15
    "Mira a esa mujer cómo lava la ropa... Imítala, su arte no te traicionará".
Las dos serpientes que antes hemos asociado al Cielo y a la Tierra son, para Pernety, Macho y Hembra y representan las dos sustancias mercuriales de la Obra, una fija y otra volátil, la primera de ellas cálida y seca y la segunda fría y húmeda, que los filósofos llaman serpientes, dragones, hermano y hermana, esposo y esposa, agente y paciente". Se trata de la sustancia fija y de la volátil que, escribe Pernety "tienen cualidades aparentemente contrarias, pero la vara de oro regalada a Mercurio por Apolo pone de acuerdo a estas serpientes". Que Mercurio naciera en una montaña ha sido objeto de diversas interpretaciones. Para algunos alquimistas la montaña es un símbolo del horno o del atanor. Para otros, las montañas corresponden a los metales, y finalmente, para los cabalistas, la montaña La Montaña y la Cavernaes un símbolo del propio adepto. Pero si volvemos a lo que decíamos al principio, si asociamos el caduceo de Mercurio con la estrella de los Magos, fruto de la unión del Cielo y de la Tierra, veremos que se trata de lo mismo. En la Montaña tienen lugar las teofanías porque es el lugar donde el Cielo se une a la Tierra. Por otra parte, podemos ver en el simbolismo de la montaña y la cueva (otro modo de decir 'El pesebre') a los dos triángulos unidos situándose el de Agua  o la cueva (que corresponde también al corazón) en el centro de la montaña.
Ahondando en el apasionante simbolismo hermético de la Estrella de los Magos, llamada también Sello de Salomón o Estrella de David, veremos que si desde fuera nos presenta sus seis puntas (símbolo del hombre exterior, creado el sexto día según la tradición cabalística y cuyas puntas deben ser 'limadas' o 'pulidas'16), en su interior se encuentra el hexágono, símbolo de la abeja, en hebreo Dbrah, que, según la cábala alude aDabar (la Palabra). Es la Palabra Abandonada o Perdida, el Verbum Dimissum, aquel Verbo del cual el Evangelio de San Juan (I-14) afirma que se hizo carne y habita entre los hombres.
Por otra parte, los dos triángulos, que corresponden como hemos visto a lo fijo y a lo volátil, al azufre y al mercurio filosóficos, al unirse, realizan la unión integral de los cuatro elementos. 
Origen de los símbolos de los 4 elementos de la Alquimia
El símbolo principal del Arte hermético lo constituye, como hemos ido viendo, esta unión en la que tras la disolución de lo fijo tiene lugar la fijación de lo volátil. Son las Bodas Químicas,17 el matrimonio del Rey y de la Reina. Trasponiendo este simbolismo a otro plano, es nuestra unión iniciática con el ángel, con nuestra contraparte celeste que ha de disolver nuestra mugre y coagular y exaltar cuanto de divino hay en nosotros; es el Despertar de la Palabra Perdida, o enmudecida o, dicho de otro modo, de la Bella Durmiente del Bosque, del mismo Bosque del cual nos habla Dante al principio de su Divina Comedia que constituye el principio de la Obra de la Regeneración.




http://symbolos.com/s1jperad.htm

Símbolos de Alquimia



antimony-symbol.gif (837 bytes)Antimonio-El antimonio simboliza la naturaleza animal o el espíritu salvaje del hombre y de la naturaleza y ha sido representada a menudo por un lobo.arsenic-symbol.gif (844 bytes)Arsénico Fue ampliamente usado por los primeros alquimistas y también fue representado por la imagen de un cisne.
bismuth-symbol.gif (792 bytes)Bismuto-Aunque se menciona en los textos de alquimia no se sabe qué papel tenía el bismuto en los procesos de alquimia.
copper-symbol.gif (1150 bytes)Cobre Es uno de los siente metales de la alquimia (oro, plata, mercurio, cobre, plomo, hierro, estaño).


gold-symbol.gif (1009 bytes)Oro es uno de los siete metales de la alquimia (oro, plata, mercurio, cobre, plomo, hierro y estaño). Para los alquimistas representaba la perfección a todos los problemas de cualquier nivel, incluidos los de la mente, espirituales y del alma. El símbolo del oro podría usarse también para representar el sol en la astrología.iron-symbol.gif (732 bytes)Hierro es uno de los siete metales de la alquimia (oro, plata, mercurio, cobre, plomo, hierro y estaño). El símbolo del hierro podría usarse también para representar al planeta Marte en la astrología.
lead-symbol.gif (661 bytes)Plomo es el primero y el más antiguo de los siente metales de la alquimia (oro, plata, mercurio, cobre, plomo, hierro y estaño). El símbolo del estaño se usa también para representar al planeta Saturno en la astrología.magnesium-symbol.gif (863 bytes)Magnesio- Los Alquimistas lo llamaban 'Magnesia alba' (literalmente "magnesio blanco") que fue magnesio carbonato (MgCO3), también conocido como 'tierra de magnesio ligera.'
mercury-symbol.gif (816 bytes)Mercurio, llamado plata brillante por los antiguos, fue usado para preparar óxido de mercurio rojo por el calentamiento del elemento en una solución de ácido nítrico. La reacción del mercurio con el ácido nítrico es impresionante crea una capa gruesa roja de vapor sobre la superficie y de cristales brillantes que se precipitan al suelo. Los Alquimistas estaban convencidos de que el mercurio transcendía a ambos estados sólido y líquido, tanto en la tierra como en el cielo, tanto en la vida como en la muerte.
El mercurio es uno de los siente metales de la alquimia (oro, plata, mercurio, cobre, plomo, hierro y estaño). El símbolo del mercurio podría usarse también para representar al planeta del mismo nombre en la astrología. El metal se representa a menudo por una serpiente o culebra.
phosphorus-symbol.gif (633 bytes)Fósforo-Los Alquimistas usaban normalmente la luz como símbolo del espíritu, por lo tanto estaban especialmente interesados en la luz que parecía estar atrapada en la materia, como la del fósforo.
platinum-symbol.gif (918 bytes)Platino- Los alquimistas creían que el platino era una amalgamación de oro y plata.potassium-symbol.gif (413 bytes)Potasa(carbonato de potasio) se uso ampliamente en los procesos alquímicos.
silver-symbol.gif (881 bytes)Plata es uno de los siete metales de la alquimia (oro, plata, mercurio, cobre, plomo, hierro y estaño). El símbolo de la plata está asociado también con la luna en la astrología.sulfur-symbol.gif (723 bytes)Azufre es una de las tres sustancias celestiales (azufre, mercurio y sal). Se ha usado ampliamente en la práctica alquímica.
tin-symbol.gif (699 bytes)Estaño es uno de los siete metales de la alquimia (oro, plata, mercurio, cobre, plomo, hierro, estaño). El símbolo para el estaño se podría usar también para representar al planeta Júpiter en la astrología.

http://www.ancient-symbols.com/spanish/alchemy_symbols.html

Más completo en 
http://www.ancient-symbols.com/alchemy_symbols.html
zinc-symbol.gif (619 bytes)Cinc-La lana de los filósofos o alba nix (nieve blanca) el óxido de cinc se hizo mediante la quema de cinc en el aire.

jueves, 17 de octubre de 2013

La Serpiente de Vida y Sabiduría

by Estelle Nora Harwit Amrani
traducido por Adela Kaufmann
 

El caduceo es uno de los símbolos más antiguos. Usted podría conocer mejor este símbolo como la estructura del ADN y la sanación usada por la profesión médica. Desde antigua Mesopotamia, el caduceo presentó dos serpientes entrelazadas (el sistema nervioso central) alrededor de un bastón (la espina dorsal) con las alas (el "cisne") en ambos lados (los dos hemisferios del cerebro, con el círculo en el centro que representa la glándula pineal, o el sol central y centro psíquico interior). También simbolizó la energía del kundalini.

Éste era originalmente el símbolo para el creador dios Anunnaki-Sirio, EA, o EN.KI (quién se ha vuelto un Arquetipo), quien era el jefe de los magos, "aquel que sabe," e infame por ser la serpiente del Jardín de Edén que creó el formas de vida en tubos de probeta hace un millón de años junto con su media hermana Ninharsag, a sugerencia de su hijo, Marduk, de crear a los humanos para ser los obreros de los dioses. (El símbolo también está basado en el globo alado representando el planeta Nibiru planetario, el símbolo de la familia real Anunnaki.)

Los escritores bíblicos lo llamaron la serpiente sanadora Nehushtan. La palabra hebrea para serpiente es "nahash ". La raíz de la palabra son las letras hebreas Nun, Het y Shin que significan "adivinar". Esto se tradujo a otros idiomas como "satan" que algunos le dicen al “enemigo" o "adversario ".

La identidad de Enki, como Señor de Tierra o En la Tierra (EN.KI), también conocido como EA ("de quien la casa es el agua") se refleja en otros nombres, también:
  • Adonai
  • Ptah
  • Aton
  • Aten
  • Adom
  • Adam
  • Amen
(La paleontología lingüística es un área maravillosa e inmensa para demostrar estas conexiones.)

El nombre TIERRA viene también de EA/Enki. Realmente, el nombre “la tierra" puede remontarse a Enki (a.k.a. EA), y "el humano" está relacionado a Ninharsag/Ninhursag que era Hathor (la Casa de Horus): HU (Horus) también es un transliteración del EA Sumerio antiguo (la ley de Grimms de cartas intercambiables y sonidos). Si usamos el hebreo, HU quiere decir " ella ".

En la India, los "nagas" eran los dioses y diosas serpiente. En las Americas estaba Quetzlcoatl (o Thoth). ¡El mundo entero ha rendido culto a la serpiente por su sabiduría, pero irónicamente, realmente no se trataba en absoluto de serpientes - a menos que usted sienta que usted tiene que adivinar "de lo que implica la serpiente! ¿Por qué se escogió la serpiente? Por su destreza, su habilidad de sobrevivir en el más áspero de los ambientes, y, de nuevo, su forma que se parece al flujo de energía a la espina dorsal - al chakra de la corona, y al tercer ojo. La serpiente se despoja de su piel y renace. La serpiente es diestra. Y quizás porque instiló un pedazo de cautela natural o intimida en las personas. ¿Era Enki realmente una serpiente? No literalmente. Él tiene diferentes apariencias.

La serpiente siempre representa sabiduría espiritual, vida y curación. Se atribuyeron los primeros símbolos de serpientes a Enki y luego a Ninhursag. Sin embargo, la historia de la serpiente convirtiéndose en un símbolo del mal comenzó con las guerras entre Enki y su hermano, Enlil (después conocido por el nombre "Alá"). Estos conflictos comenzaron con desde el nacimiento y tenían que ver con la primogenitura al trono real de la civilización Nibiruana en la que su padre, Anu, era el líder y engendró a Enki y a Enlil. Hubo un tiempo en que Anu sentía que Enki era el único salvador del pueblo Anunnaki (debido a su sabiduría y habilidades mágicas) ("Enuma Elish").
 
Esta historia se reflejó después en Caín y Abel, y todas las historias de hermanos que compiten para el poder, favoritismo y herencia a lo largo de sus tiempos. El enojo de Enlil con Enki causó que éste torciera la verdad acerca de la maldad de la serpiente, lo que después se volvió lo que usted conoce como la historia en la Biblia. ¡Quien usted piensa que es Satanás, no lo es en absoluto, sino que AL CONTRARIO!

Aunque existía amor entre Enki y Enlil, ellos, a menudo no veían las cosas de la misma manera, sobre todo cuando se trató de apoyar a los seres humanos. Enlil nunca tenía paciencia o compasión para los humanos, y en varias ocasiones, como el ejemplo de Sodoma y Gomorra, él literalmente los aniquiló con bombas atómicas fuera de existencia. Él intentó esto de nuevo durante el tiempo del Gran Diluvio, pero Enki (y aquéllos que lo apoyaron) tomó la acción veloz para alertar a los Noe alrededor del planeta de los peligros venideros. Algunos Anunnaki ultrajaron a Enki por hacer esto, pero vieron que tenían muy poca opción para finalmente llevar a cabo el rescate. Anu apoyó la de la humanidad.

La situación en el Jardín de Edén, Enlil estaba furioso que Enki les permitiera a los humanos tener acceso al conocimiento, a la mezcla de los genes Anunnaki con los genes humanos, poniéndose, por eso, mas "a la imagen de los dioses” e igual a los Anunnaki. Para vengarse de Enki, y en el esfuerzo por recobrar su poder sobre de los humanos, Enlil juró empañar la reputación de Enki extendiendo la idea que la serpiente de la sabiduría era mala. Enlil intentó limpiar fuera del conocimiento del ADN que Enki dio a los humanos, y de lo que los Anunnaki usaba para tener longevidad (el oro).

Sin embargo, Enlil no tuvo éxito completamente porque la mayor parte del plan de Enki había funcionado. Después, durante siglos los humanos intentaron reproducir la invención del oro usado por los dioses para mantener su juventud y salud, y aquéllos con el conocimiento pudieron fabricar suplentes durante algún tiempo. Pero, mucho también tenía que ver con el contenido del ADN del individuo.
 
Mientras mas puro fuera el ADN Anunnaki, mejor oportunidad se tenía de tener la longevidad, etc. Entonces, combine el ADN con el despertar espiritual al cuerpo, sangre, y espíritu con los suplementos nutritivos, y cada humano sabrá quiénes son ellos - los jardineros, y guardianes de la Tierra, no los dueños. Los humanos están aquí para mantener la belleza, armonía y equilibrio que nos fue concedido a nosotros después de que la Tierra fuera creada. Nosotros no debemos interesarnos solamente en nosotros.

¿Por qué Adán comió del Árbol del Conocimiento y no del Árbol de Vida? Sin entrar en complejos detalles, Enki simplemente me dijo:
"Con el Árbol del Conocimiento, los humanos tienen la oportunidad tenía que deducir todo por sí mismos con el tiempo, a ser iguales a los Anunnaki. Si ellos sólo hubieran comido del Árbol de Vida, ellos vivirían pero no hubiesen sido más sabios".
El Jardín de Edén, a propósito, era un lugar literal, pero también una metáfora genética.

Enki supo que si Adán (Adapa) hubiese comido del otro árbol, no aseguraría sabiduría ni evolución espiritual. En cambio, produciría a un humano primitivo que vive eones probablemente sin evolucionar. La historia de esto, traducida de los textos babilónicos antiguos es muy interesante con la confusión de Adapa sobre a quien creer, y cual comer. Resultó comiendo "la cosa equivocada", pero realmente era la cosa correcta, por lo que se refiere a términos de ADN que eventualmente devolvería nuestra espiritualidad de donde vino, y les recuerda a las personas que cuiden la Tierra, que no fue creada por los extraterrestres sino por Dios.

La batalla entre los hermanos continuó hasta el tiempo de las guerras de la pirámide y el Éxodo. El asunto con el caduceo también fue una de las herramientas de Moisés'. La serpiente, para los hebreos representaba la salvación y la sabiduría. El bastón de cobre en forma de serpiente de Moisés fue a menudo utilizado por su hermano, Aaron, se hizo famoso por realizar milagros. Otra conexión entre el bastón y las serpientes ocurrieron durante el Éxodo cuando el bastón fue visto transformarse en serpientes. Aaron era el alto sacerdote, y había estado entrenado en la magia.
 
Él y Moisés recibieron instrucciones de una colectivo de esa familia principal Anunnaki (quién le enseñó el alfabeto a Moisés). ¿No es esto interesante, que durante el Éxodo, se tomó el nombre Jehovah, YHWH, y comenzó a desaparecer el nombre de Adonai? Esto fue en el momento en el que Enki partió de la Tierra y Marduk se volvió el líder de la familia de Enki. A la familia de Enlil se le dio el Sinai (expropiado a Ninharsag) y el hijo de Enlil, Sin, fue el nuevo gobernante. Su símbolo es la luna creciente (qué se volvió el símbolo para el Islam).
 
Por suerte, la herencia del caduceo se mantuvo viva. En algunas versiones el bastón es representado con un disco solar o incluso con una luna creciente. Nisaba, una de las hijas de Enki, también sostuvo a un bastón similar cubierto con un "ankh"(cruz egipcia). Para algunos, el bastón simbolizó a Hermes/Mercurio.
 
A lo largo del tiempo, diferentes civilizaciones en la India, en las Americas, Grecia, Egipto, incluso las grandes escuelas de misterio y sociedades secretas lo han usado y renombrado. En la Cristiandad, el arcángel Miguel estaba asociado con este bastón. Las sirenas se volvieron el bastón para dos serpientes que ellas sostenían en sus manos. Se consideraba que este bastón era tan poderoso que pudo levantar a los muertos.

El símbolo del caduceo se transfirió más tarde a una contraparte de Enki, Ningishzida (Thoth), el dios curativo, y luego a otros de su familia porque era un código para el linaje de la herencia de Enki. De este símbolo de la serpiente, el poder fue transferido al símbolo del dragón que continuó manteniendo el conocimiento. El dragón era "divino". Ésta es una razón por qué nosotros decimos que nosotros somos de "herencia divina".
 
Usted verá una versión del caduceo como disco solar alado en el Egipto Antiguo, que incorporó el conocimiento de la divinidad de uno y el alma eterna en el tercer chakra del ojo, junto con el conocimiento tradicional de lo que simbolizaba.
Por consiguiente, usted verá este símbolo sobre los arcos y entradas en los templos y las estructuras reales para recordar a aquéllos que entran quiénes son ellos realmente. Y esto no sólo significa la conexión de ADN a los Anunnaki, pero también el alma-ser divino que viene de la Fuente (Dios). El símbolo de la Isis alada representa la diosa madre hembra original, Ninharsag, y la conexión de sangre en humanos nacidos que se aparearon con " los dioses, " aquéllos que vuelan como un espíritu libre.

Cuando usted ve el caduceo, sepa que usted está activando su propia memoria genética y está viendo su herencia. Cada uno de ustedes sostiene dentro el ADN, en grados variantes, la sabiduría de los Anunnaki y de la Fuente (DIOS). Desde Enki y Ninhursag, han habido otros seres de fuera del planeta que agregaron su propio ADN a las especies humanas.
 

Así que, todos ustedes son una mezcla - y todos una familia de Un Dios. Dentro de usted está la conciencia con que usted puede liberarse a través del AUTO-conocimiento y puede REGRESAR AL JARDÍN.